EL CORO
Cerrado por una reja que en 1.695
contrataba el logroñés Sebastián de Medina (del que existen
también bellos ejemplares en La Redonda de Logroño, San Millán
de Yuso y San tiago el Real de Calahorra), la sillería de nogal
estructurada en dos niveles de Santos, es fruto de la
colaboración de dos especialistas procedentes de tierras
riojalteñas en 1.700: el arquitecto Francisco de la Cueva y el
escultor Mateo de Rubalcaba.


El órgano, sin embargo, es muy posterior y pertenece a ese momento en que el interior de la Iglesia trataba de entonar con el lengaje neoclásico en boga.
Ajustado con el calceatense de adopción Juan Monturus en 1.800, la caja es obra de Andrés Marguiarán, para lo cual siguió el esquema del académico José María Cartagena.
Los muros que conforman el trascoro tienen como misión servir de marco a variadas imágenes de distintas manos y procedencias.