CAPILLA DE SAN ILDEFONSO
Una
de las realizaciones más importantes en su género del barroco
riojano, este recinto estaba dedicado en unos primeros momentos a
la advocación de Santa Ana, si bien luego la poderosa familia
Pérez de Araciel pasó a adquirir todos los derechos sobre esta
Capilla, en consideración a que ocupaba uno delos lugares más
estratégicos del templo.
Parte integrante de su fachada, decorada también por frescos del siglo XVIII, es una reja que terminó de fabricar en 1.712 Antonio de Elorza, vecino de Elgóibar, cuyas calidades denuncian de algún modo la categoría de las obras que se guardan en su interior. Entre ellas el retablo concertado en 1.710 por el arquitecto alfareño Juan Zapater Martínez. Un retablo que sería dorado por Juan Preciado de Espada y que de hecho tenía como misión servir de encuadre a toda una variada colección de los objetos más apreciados por los patronos (si bien sufrió lamentables mermas con el paso del tiempo), siendo reformado en distintas ocasiones para acomodar en él nuevas obras de arte.

Entre ellas las dos urnas napolitanas de carey y bronce y, especialmente. el bulto de la Dolorosa, atribuído a Nicolás Fumo por unos, a José Risueño (discípulo de Alonso Cano) otros.
El sepulcro, concebido en arco de triunfo empleando piedra de Calatorao, lo fabricó en 1.718 el cantero Juan de Estanga, vecino de Tudela.Cobija en el arcosolio bulto orante en alabastro del Arzobispo de Zaragoza D. Manuel Pérez de Araciel y Rada que habría de atribuir a Juan Félix de Camporredondo.
La decoración de la cúpula con frescos de la Venida de la
Virgen del Pilar, así como los lienzos que
recubren
los muros (El Milagro de San Ildefonso y la Batalla de las Navas
de Tolosa), tienen un claro origen aragonés.

