ESTRUCTURA (2)

Cada una de estas naves se parcela a su vez en seis tramos o capillas en total, incluyendo aquí el doble crucero y presbiterio, además de su propio testero, que en el caso de la central se hace igualmente mas profundo.

Los soportes están
constituidos por pilastras toscanas de tipología cruciforme que
sirven para organizar todo el entramado de las bóvedas mediante
arcos de medio punto, siguiendo así un lenguaje de fuerte
contenido clasicista de tantas afinidades guarda en la Rioja con
algunas obras de los Raón. Sin olvidar que parte destacada de
este lenguaje es ese poderoso entablamento que corona
perimetralmente los muros interiores, con frisos decorados por
triglifos y metopas convertidas en serafines de alas explayadas,
en el que los quiebros de molduras y cornisas sirven para marcar
el sentido de las líneas acentuando solo un cúmulo de efectos.
La prevanencia de ese entablamento es tal que no solo las
pilastras adosadas acabaran fundiéndose con él, sino que
también los pilares exentos recurrirán al mismo argumento
arquitectónico al rentabilizarlo como encapitelado pródigo en
aristas. 
Pero, así como la triple cabecera y el segundo tramo del crucero se cubren con cúpula de media naranja con fajas radiales sobre pechinas y la consiguiente linterna, los presbíteros de las naves laterales, los tres últimos tramos de estas y el primer crucero de sus brazos con aristas, el resto lo hace con bóveda de lunetos, incluyendo aquí las capillas hornacinas bajas que se abren entre los contrafuertes.