
cruz
cerca de Roncesvalles |
"... Todos,
pues han de venerar a Santiago en todas partes, el cual socorre sin demora en todos los
lugares a los que a él acuden.... Ahora vamos a tratar del camino de los peregrinos.
El camino de
peregrinación es cosa muy buena, pero es estrecho. Pues es estrecho el camino que conduce
al hombre a la vida; en cambio, ancho y espacioso el que conduce a la muerte. El camino de
peregrinación es para los buenos: carencia de vicios, mortificación del cuerpo, aumento
de las virtudes, perdón de los pecados, penitencia de los penitentes, camino de los
justos, amor de los santos, fe en la resurrección y premio de los bienaventurados,
alejamiento del infierno, protección de los cielos. Aleja de los suculentos manjares,
hace desaparecer la voraz obesidad, refrena la voluptuosidad, contiene los apetitos de la
carne que luchan contra la fortaleza del alma, purifica el espíritu, invita al hombre a
la vida contemplativa, humilla a los altos, enaltece a los humildes, ama la pobreza. Odia
el censo de aquel a quien domina la avaricia; en cambio del que lo distribuye entre los
pobres, lo ama. Premia a los austeros y que obran bien; en cambio, a los avaros y
pecadores no los arranca de las garras del pecado...."
Moralejo, S., C. Torres, y
J. Feo. Liber Sancti Jacobi; Codex Calixtinus. Santiago de Compostela,
1951. Pg. 204. |
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"Leese
commo despues de la muerte del rey don Alfonso el Casto en el Reyno de Leon, don Ramiro
primo [regnó en Asturias 842-850] su sobrino regnase e los moros ouiesen embiado a pedir
cient donzellas en tributo segund que el rey don Muragato gelas ouiera dado. E commo desto
ouiese muy grand pesar ayunto luego sus huestes e fue a correr tierra de moros e commo los
moros lo sopieron ayuntaron muy grandes poderes e vinieron contra el e ouieron batalla
canpal a cerca de vn logar llamado Clauijo.
Commo los cristianos
fuesen pocos a respecto de los moros ouieron de se vencer. Pero tornando sobre si
traxieron a vn otero e los moros cercaron los alli. E enesto anochescio e commo los
cristianos estouiesen rogando a dios de coraçon saliendo lagrimas de sus ojos que los
quisiese ayudar, adormesciose el rey don Ramiro e aparescio le en sueños el apostol
Santiago, e dixole asi:
Sepas que Nuestro
Señor Ihesu Cristo partio a todos los angeles mis hermanos las prouincias de la tierra e
a mi solo dio a España, e sey fuerte e firme en tus fechos, ca yo so Santiago apostol de
Ihesu Cristo que vengo por te ayudar. E sepas por verdad que en la mañana venceras con el
ayuda de dios todos estos moros que te tienen cercado avnque moriran munchos de los tuyos,
a los quales esta aparejada la gloria de parayso. E por que desto seas cierto ver me has
en la mañana encima de vn cauallo blanco con vna seña blanca e grand espada reluziente
en la mano. E luego en la mañana confesar vos hedes e rescebiredes el cuerpo de Nuestro
Señor Ihesu Cristo e fecho esto non dubdedes de ferir en los moros llamando "Dios
ayuda a Santiago" que sepas ciertamente que todos los venceras e meteras a espada. |
E
commo en esto el Rey recordase finco muy confortado e fizo luego llamar los prelados e
altos omnes de su hueste e dixo les aquella vision que viera en sueños. dieron muchas
gracias a Dios e loaron el su sancto nombre e fizieron lo asi. E como el dia fuese
esclarescido, oyda misa e rescebidos los sacramentos, los cristianos fueron fuertemente
ferir en las hazes de los moros llamando "Dios ayuda a Santiago". E como
estouiesen fuertemente peleando vieron la vision del apostol con grand conpaña de angeles
commo caualleros armados que parescia a los moros que era muy gran gente queles venia en
socorro e luego començaron a fuyr e arrancar. Pocos escaparon e fueron muertos de los
moros setenta mil e otros muchos captiuos. E cogido el despojo que fue muy rico e grande
fue el Rey don Ramiro luego sobre Calahorra e tomola a los moros por fuerça de
armas". |
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"...
Por lo mismo que los peregrinos que vienen de Jerusalén traen las palmas, así los que
regresan del santuario de Santiago traen las conchas. Pues bien, la palma significa el
triunfo, la concha significa las obras buenas. Así como los vencedores al volver de la
batalla solian en otro tiempo agitar las palmas en sus manos, mostrando que habían
triunfado, así los peregrinos que vienen de Jerusalén traen las palmas, mostrando que
han mortificado sus vicios. Pues los que se embriagan, los deshonestos, los avaros, los
ambiciosos, los litigiosos, los usureros, los lujuriosos, los adúlteros o los demás
vicios, puesto que aún están en la guerra de los vicios, no deben traer la palma, sino
los que vencieron completamente los vicios y se unieron a las virtudes. Pues hay unos
mariscos en el mar próximo a Santiago, a los que el vulgo llama vieiras, que tienen dos
corazas, una por cada lado, entre las cuales, como entre dos tejuelas, se oculta un
molusco parecido a una ostra. Tales conchas están labradas como los dedos de la mano y
las llaman los provenzales nidulas y los franceses crusillas, y al regresar los peregrinos
del santuario de Santiago las prenden en las capas para gloria del Apóstol, y en recuerdo
de él y señal de tan largo viaje, las traen a su morada con gran regocijo. La especie de
corazas con que el marisco se defiende, significan los dos preceptos de la caridad, con
que quien debidamente los lleva debe defenderse, esto es: amar a Dios sobre todas las
cosas y al prójimo como a sí mismo.
Ama a Dios el que
guarda sus mandamientos. Ama al prójimo como a sí mismo el que no hace a otro lo que no
quiere para sí, y lo que quere para sí hace a los demás. Las conchas, acomodadas a
manera de dedos, significan las obras buenas, en las cuales el que dignamente las lleva
debe perseverar, y bellamente por los dedos se simbolizan las obras buenas: de ellos nos
valemos cuando hacemos algo. Por tanto, como el peregrino lleva la concha, así mientras
esté en el camino de la vida presente debe llevar el yugo del Señor, esto es: debe
someterse a sus mandamientos.
Se cuenta que
siempre que la melodía de la caracola de Santiago, que suelen llevar consigo los
peregrinos, resuena en los oídos de las gentes, se aumenta en ellas la devoción de la
fe, se rechazan lejos todas las insidias del enemigo; el fragor de las granizadas, la
agitación de las borrascas, el ímpetu de las tempestades se suavizan en truenos de
fiesta; los soplos de los vientos se contienen saludable y moderadamente; las fuerzas del
aire se abaten..." |
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