el encierro

El encierro, antes con un par de centenares de mozos, con txapela (boina) y alpargatas negras y cubiertos de batas oscuras, hoy con miles los corredores que se aprietan en las mismas calles y durante los mismos momentos del encierro, vestidos de pamplonica los más (camisa y pantalón blancos, faja y pañuelo rojos, zapatillas deportivas...).

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Hoy los Sanfermines son más coloridos y mucho más multitudinarios. Pero los Sanfermines, sobre todo desde su mención por el escritor norteamericano Ernest Hemingway hoy son además, con disgusto de algunos, un lugar de paso para turistas. El gran peligro, en el encierro, es el turista indocumentado, que sin dormir tras una noche de juerga o directamente borracho, se atreve a correr en el encierro, poniendo en peligro su propia vida y la de los demás. No consta que Hemingway corriera ni un metro en el encierro, sólo acudía a las corridas como espectador (buscando ser espectáculo, y a lugares de beber). Un (buen) corredor en el encierro duerme las necesarias ocho horas previas, se viste de pamplonica y corre en el encierro recto cuanto puede, vigilando de reojo al toro, sin jamás llamar su atención.

El recorrido
del encierro


Son exactamente cuatro tramos :

la Cuesta de Santo Domingo.
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Se trata de una calle, en curva hacia la izquierda, pero con dos características más importantes : los toros (a las 8 horas exactas de la mañana) acaban de salir de los corrales, y tiene la calle una pronunciada cuesta arriba. Tramo peligroso; salen los toros con violencia, aunque con algún despiste :se trata de la primera vez que corren en unas calles y la primera vez, también, que ven tantas personas. Toma una curva hacia la izquierda y desemboca en la,
Plaza del Ayuntamiento.
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Realmente es un corredor, vallado a ambos lados, que cruza en diagonal la Plaza del Ayuntamiento. Llano. Si exceptuamos que ahora probablemente se separa la manada de toros, sin características especiales, salvo la anterior curva y la próxima en que sale hacia la corta,
Calle de Mercaderes.
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Iniciada con esa curva, termina casi inmediatamente en otra bastante más pronunciada, en la que usualmente caen los toros, ocasionando peligro adicional.
Calle de la Estafeta.
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Muy prolongada y estrecha calle, a la que los toros llegan algo cansados. Muy variable la forma de correr de los toros, frecuentemente desconcierta a los corredores.
 


en el callejón

Finaliza la calle Estafeta con el denominado callejón, esto es, la entrada en la Plaza de Toros (foto a la izquierda). Se trata de un peligroso estrechamiento, en el cual puede producirse el montón, mezcla de corredores y de toros, cada vez más frecuente por el aumento de los corredores; se suele producir un tapón de mozos, que es atravesado por los toros como pueden. Finaliza directamente en el ruedo de la Plaza de Toros, de donde son retirados los toros y se sueltan vaquillas inmediatamente.

Digamos por último que se sueltan seis toros bravos y nueve mansos, con lo cual la manada es de 15 toros. Les acompañan los pastores, con largas pértigas con las que les golpean para mantener carrera uniforme, y evitan que retrocedan. La manada puede correr junta o muy desperdigada, y en éste último caso aumenta el peligro. Normalmente, el encierro es más limpio y rápido y sin incidentes con la mayor categoría de los toros.

los corredores del encierro ...


Los hay de varios tipos:

  1. el profesional o aprendiz
    Suele ser de Pamplona o de los alrededores y corre desde hace varios años. Sabe donde está el peligro y corre con precaución en la mejor de las formas físicas. Ha dormido toda la noche, se levanta hora y media antes del encierro, se viste de pamplonica y corre sin estorbar a los demás ni a los toros. Si es aprendiz, mira o va con maestro. Una subespecie es,
  2. los divinos
    Como el anterior, salvo su afán de protagonismo. Desea ser visto. Los más exagerados giran su vida en torno al encierro: frecuentan gimnasios, coleccionan fotografías en las que aparecen, sientan cátedra sobre el mejor momento del encierro del día, echan pestes contra la masificación del encierro. Una subespecie de ésta categoría, especialmente exagerada, llega a empujar a codazos a quienes les impiden realizar su vistosa carrera y perder la probable foto (por cierto y hablando de fotografías de corredores, no se cotizan aquellas en las que el interesado corre al lado de los toros mansos).
  3. los despavoridos
    Tienen miedo y provocan peligro. Normalmente son extranjeros que sin conocimientos de nada, pasan la noche de juerga y borrachos, con la ropa idónea para ser enganchados por las astas de los toros, corren en el encierro sin dormir previamente, citan al toro, se agarran a otros corredores, etc. Sin embargo, no todos son extranjeros, contra lo que se suele comentar. Subespecie es,
  4. los muy irresponsables
    No tienen miedo y provocan peligro. Gente que corre el encierro con mochila, con ropa flotante, muy apropiada para engancharse con las astas de los toros y ser arrastrados. Novios cogidos de la mano (verídico : en 1996 una pareja así acabó en el Hospital). Suelen ser extranjeros.

y algunas
cosas
más ...

En el encierro los corredores no corren delante de los toros por la buena razón de ser esos animales más rápidos que el más veloz de los humanos. Si un corredor se coloca delante o a la par, será por pocos segundos y como máximo durante 50 metros, y el conjunto del encierro pocas veces supera los tres minutos. Salen los toros a las ocho de la mañana y su salida se advierte mediante cohetes : el primero con la apertura de las puertas del corral de toros; el segundo indica que han salido ya todos los toros; el tercero, que todos los toros están en el ruedo de la Plaza de Toros (esto es, que ha finalizado el encierro) y el cuarto, que los todos los toros están ya encerrados en los corrales de la Plaza. Normalmente son menos de tres minutos, quizá dos, y toda la ciudad conteniendo la respiración : se recorren unos 850 metros en dos o tres minutos.

Desde luego que los toros tienen diversos comportamientos y el peligro es variable, por el grupo y por los toros aislados : unos toros se asustan con la carrera urbana, otros con los miles de corredores que les rodean. Se arropan entre los mansos (toros mansos o cabestros), van adelante por el centro de la calle y si se separan los toros bravos o alguno se queda aislado, el peligro es tremendo y antes de que el toro comience a cornear en todas direcciones, se trata de conseguir que siga su recorrido, reincorporándose a la manada. El rebaño es seguido a la carrera por un grupo de pastores con largos palos, que obligan a los toros a seguir su carrera. Si algún gamberro cita (llama o pretende llamar la atención) al toro, podría caerle algún palo de los pastores que sería muy aplaudido, o incluso algún puñetazo de cualquier corredor : no se debe citar a los toros, no se debe separar la manada.

Los toros no persiguen a los corredores, sino que los corredores se incorporan, se ponen delante de los toros. Además de valor, los corredores necesitan sangre fría. Incluso si tropiezan y caen o son empujados por cualquiera, los corredores deben dejarse caer al suelo y protegerse, quizás aguantando algún pisotón, manteniéndose tranquilos hasta que se aleje la manada; mejor si antes de caer, se lanza hacia los bajos de las vallas y se pone a salvo en el otro lado  (los márgenes del encierro son los edificios limítrofes, con portales desde luego cerrados poco antes y llenos a rebosar todos sus balcones de espectadores, o bien, en plazas y cruces, unas altas y seguras vallas dobles, y el público sólo puede acercarse hasta la más lejana. En el espacio entre ambas vallas, los servicios de emergencia y de seguridad dejan espacio para los corredores que salen). 

Verlo y nada más... si desea ver el encierro, evidentemente no lo haga en la calle, en el propio recorrido del encierro. No lo conseguirá, o malamente, desde la segunda hilera de vallas o encaramado en lugares más o menos inverosímiles (cabinas telefónicas, tuberías, árboles...) así que si quiere verlo, los mejores lugares son los balcones de los primeros pisos del recorrido y si no le queda otra forma, la televisión o internet.

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el encierro en la Estafeta

Y, ¿el origen del encierro? en la noche de los tiempos, quizá hace quinientos años. Sencillamente y como en otros lugares, el asunto era trasladar los toros a los corrales de la Plaza para la corrida y en algún momento, se les incorporaron los corredores y nació el encierro en Pamplona. Poca gente sabe de la existencia del encierrillo, muy distinto : la víspera de cada encierro, los mismos toros corren otro más breve, pero esta vez de noche, en solitario y es tradición que en más absoluto de los silencios : desde los Corrales del Gas (abajo de la meseta, en la inmediata Rotxapea), donde conviven sus últimos días las manadas de las diversas ganaderías desde que los traen a Pamplona, hasta los corrales de la calle Santo Domingo, situados arriba, en el borde del Casco Antiguo, desde donde saldrán al día siguiente, en el propio encierro. puntaroja.gif (286 bytes)


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